7 de diciembre de 2009

En el entorno actual, donde "hacer más con menos" sin perder de vista las expectativas -actuales y futuras - de nuestros clientes se convierte en un elemento clave de subsistencia, las empresas deben ser gestionadas y organizadas en torno al eje de los procesos.

Un elemento clave para entender cómo la orientación a procesos puede ayudar a mejorar el rendimiento de nuestras organizaciones es ver más allá de la cadena de valor de nuestra empresa, entendiendo que mediante la colaboración y la integración de los procesos, las empresas deben demoler los muros externos que las separan, unos muros que son la fuente de enormes costes, ineficiencias y pérdida de valor.

Muchas empresas se han dado cuenta de eso, pero pocas saben como lograrlo.

Precisamente esta semana, aparece un artículo en la Hardvard Deusto Business Review escrito por Marcel Planellas y Silvia Svejenova, profesores del Departamento de Política de Empresa de la ESADE Business School, en el que analizan las claves del crecimiento de MANGO.

Entre las claves del rápido crecimiento de MANGO nos hablan de uno que me llama especialmente la atención, El Sistema Logístico Integral de Mango (SLM), quizás una de las partes más desconocidas de su modelo de negocio.

El SLM es un modelo de logística integral basado en la velocidad, la información y la tecnología y donde una de las principales innovaciones introducidas es el sistema de depósito para gestionar los stocks de los franquiciados.

Uno de los aspectos que más llama la atención es como MANGO se encarga de llenar los almacenes de los franquiciados y éstos sólo pagan por las prendas que venden; lo que no venden lo pueden devolver. Este sistema permite a la empresa programar mejor los procesos de producción y tener un mayor control del producto. Por su parte, los franquiciados pueden vender más y obtener más beneficios sin tener que arriesgar en la compra.

De alguna manera , es algo similar a lo que Wal-Mart hace con sus proveedores, dándoles acceso a las bases de datos sobre ventas y existencias para que conozcan cómo y dónde se venden mejor sus productos.

La clave es tratar a proveedores y clientes como socios, como integrantes de una única cadena de valor y no como adversarios. Además de mejorar en costes y eficiencia, conseguimos aumentar el valor que se ofrece a los clientes al acercarnos a sus necesidades y preferencias.

Para lograrlo debemos ser capaces de visualizar los procesos y de optimizar todos aquellos puntos de contacto entre las diferentes organizaciones. La transparencia de los procesos es aquí un elemento esencial. Y un buen punto de partida para nuestro siguiente post.
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