23 de enero de 2011

 

 
"El buen juicio viene de la experiencia, y la experiencia viene del mal juicio"

 
Esta última semana ha sido algo agitada y pródiga en reuniones y conversaciones con Clientes y colegas. Varias de esas conversaciones, así como la lectura de varios posts de gente a la que tengo un profundo respeto profesional, me han hecho reflexionar sobre un tema que, para mí, tiene una importancia fundamental: las habilidades de los profesionales de la gestión de procesos de negocio.

Veamos primero los hechos:
  1. Reunión con un posible Cliente de una gran organismo público. A la reunión asisten también los consultores, pertenecientes a una de las grandes empresas de consultoría industrial,  que actualmente están realizando la documentación del algunos procesos relativos a la administración electrónica. Me sorprende lo jóvenes que son, y también lo bien aprendido que tienen su guión.
  2. Otro Cliente, referido a los mismos consultores me confiesa que no le están aportando nada nuevo a la visión de sus procesos.
  3. Un importante ejecutivo de otro Cliente, otra de las grandes empresas de Consultoría, me reconoce lo difícil que es para ellos realizar el diseño de los procesos debido a que sus profesionales no tiene las habilidades suficientes para optimizar los "espacios en blanco" entre las diferentes unidades funcionales que intervienen en los procesos.
  4. Un antiguo compañero me explica la política de otra gran consultora para reducir costes, mediante la entrada en los proyectos de cada vez más consultores júnior sin experiencia. El "Efecto Riverside" llevado al extremo.
Todo eso me hizo reflexionar en las habilidades necesarias que un profesional de la gestión de procesos debe tener para poder ofrecer un valor real a sus Clientes. En medio de dicha reflexión, Adam Deane pone algo de claridad al recordar que para que un proyecto de optimización de procesos tenga éxito los profesionales que lo realicen deben tener ciertas habilidades, una de las cuales sino la más importante es la experiencia.

Entonces, ¿cómo debe ser un profesional de la gestión de procesos?:
  1. Ante todo, debe de ser un facilitador. Al estilo del Sr. Lobo, debe permitir que unidades y personas con diferentes objetivos y criterios unifiquen su visión y trabajen bajo el paraguas de un mismo proceso.
  2. Por supuesto, debe tener experiencia.
  3. Debe de ser creativo y tener una visión innovadora de los procesos.
  4. Y tener una orientación altamente elevada de servicio al Cliente.  Y dento de dicha habilidad, la capacidad de comunicarse efectivamente en cualquier nivel de una organización.
Lógicamente se le presupone una gran capacidad metodológica y de gobierno de los procesos de negocio.
 
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